Psicología para relacionarme desde el amor en la práctica.
Me gusta decirme, que la meditación
«es una danza entre lo voluntario y lo que no podemos controlar«.
No quieres o no tienes el hábito de enfocar la atención en ti (meditar), cuando tienes la creencia inconsciente de que «estando hacia afuera» vas a lograr controlar tu vida.
Ahora, cuando tengas todo bajo un control absoluto, dime si realmente te sientes en paz…
Meditar no es budista, meditar no precisa de un curso, meditar no es para algunos pocos, es para quienes tienen voluntad de enfocar la atención hacia el yo esencial.
El cerebro acciona y reacciona en esta práctica, se produce un gesto biológica al centrar la atención en uno, quiero explicarlo:
Cuando te dispones a centrar tu atención en la respiración y cierras tus ojos, aceptando toda sensación y sonidos como parte del momento que te estas regalando, tu cerebro se activa en su parte frontal (corteza pre-frontal dorso lateral) para ser específicos.
Lo que sucede allí es bien representado por la lampara de un minero si la imaginásemos, solo vemos, si enfocamos.
Por unos instantes se produce algo que en psicología clínica se nombra como «silencio neuronal» necesario para dar el siguiente paso en ese instante de salud mental.
La distracción llega por naturaleza de cualquier cerebro, si lo viéramos en una maquina neurocientífica se verían luces de todos colores ocurriendo en todos los ángulos del mismo, zonas que se las vincula a todo tipo de sensaciones y formas de pensar; imaginación, anhelo, pensamiento rígido, fe, etc.
Aquí entra en juego lo que llamo danza entre lo voluntario y lo que no, tuvimos la voluntad de ponernos en ese momento y por minutos enfocar nuestra consciencia en lo elemental como lo es la respiración, luego, tenemos la posibilidad de entregarnos a la voluntad biológica.
Si permitimos esto, estamos meditando.
Si permitimos esta naturaleza, que generalmente es por la que decimos que «no estamos hechos para meditar», se activa la Ínsula en este proceso, que se vincula con la capacidad que tiene el cerebro de observarse a si mismo, de ser consciente de que es él quien está generando y participando de esa experiencia.
Traducido en una situación X, se hace mas disponible darnos cuenta de lo que hacemos, cuando lo hacemos. Imagina que estas discutiendo con alguien, y tienes la claridad de verte y poder elegir frenar a tiempo…
Así de rico es el cultivo de la meditación cerebralmente hablando, puede traer consecuencias de características amorosas y mucha nutrición.
Gracias por leerme, cuéntame de ti si lo sientes.



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