Un evento del cielo, que representa una excusa en la tierra, una para profundizar en esto de ser un humano, uno que todo lo interpreta porque todo lo siente mediante su susceptible sensibilidad. De otra manera, el Eclipse no representa más que un momento donde la naturaleza decide seguir en sus movimientos poco entendibles para nuestra mente, pero evidentemente eternos y necesarios para seguir gestando vida.
Un eclipse parcial de sol, como es el caso el cual expongo, involucra que la tierra queda en penumbras a la energía lumínica del astro el cual toma como referencia para rotar en su propio eje. En Español, la luz del Sol se ausenta en su cantidad habitual y eso el ser humano lo procesa de una manera específica.
Para entender como funciona esto en nuestra psicología y poder estar abiertos a la información por completo, precisamos integrar a este diálogo el antiguo concepto de arquetipos (representaciones de una cosa). Así entenderemos que el Sol por si mismo, cumple una función que supera a la que nosotros podemos interpretar, pero que esa pequeña interpretación que somos capaces de darle, a su vez, es necesaria para entender de su importancia en nuestro interior.
El Sol como arquetipo es luz, calor, es con lo que mi mente se identifica, es lo que mi mente puede «hacer consciente» de todo lo que en realidad soy. Es por eso que el famoso Horóscopo (palabra que significa: opinión en la hora del nacimiento) nos inculcó de que SOMOS el signo que está en nuestro sol, quedando con esta explicación muy cortos, ya que somos todos los arquetipos que rondan en nuestra realidad, y los demás planetas, cumplen un rol de idéntica importancia. Así es que uno deja de identificarse solo con una pequeña parte de si mismo y comienza la etapa de iluminar rincones olvidados, dando así, lugar a un «¿Quién soy?» con una respuesta mas abierta y realista.
En un Eclipse parcial solar, esta ultima pregunta, se hace recurrente, semanas antes y semanas después. Pero el gran tema no es la pregunta, sino, que hago con ella…
Puedo intentar responderla y sostener esa respuesta tan cargada de significado para mi, rezando por que mi espalda soporte tanto peso.
O puedo abrirme a sentir el vacío de no tener una respuesta a «quien soy».
Tal vez, este ultimo camino, nos lleve a darnos cuenta, de que no importa tener una respuesta para todo, pues ese todo, es lo que vine a descubrir siendo un ser humano, libre de su sabiduría y libre de experimentar su evidente ignorancia sin remordimiento alguno.

Un Eclipse es una hermosa oportunidad para aprender a nadar en el vacío y hacernos resilientes ante la incertidumbre.



Deja un comentario