Si la gente supiera sin que nadie lo dijera.
Todos salimos de nuestras casas con las manos apretando nuestras propias cabezas. El murmullo crecía y apenas se pudo detectar un: ¡Nos dimos cuenta! Que como ecos se sentía.
¿Alguien me puede explicar lo que sucede?
–nos dimos cuenta. Me susurran al oído.
Hasta que al fin, me di cuenta, de la terrible sensación de habernos dado cuenta, todos al mismo tiempo, de la gracia inmensa de habernos dado cuenta de lo que hasta el momento no.
Todos nos rendimos ante la sensación inmensa de ser hermanos, todos nos abrazamos y sin darnos cuenta, dejamos de lado nuestras insignificantes creencias…



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