Ser un ser, no es tan fácil de ser ¿Cierto?
Que locura que nos cueste lo que ya es.
Pero en fin, así parece ser.
Cerrar mis ojos y ver, me sacó de la ceguera.
Abrir mis ojos después, significó ver otra cosa a la habitual.
Comprendí lo arrogante que era.
Comprendí que no quería ser un humano hasta el momento, aunque irónicamente
ya lo estaba siendo hace mas de veinte años.
A partir de allí invité a la vida a tomar un té,
dejé de criticar su extensa sabiduría y me permití el lujo
de alimentarme de todo lo que ella me propusiera.
A partir de allí, cambie la queja por un gracias.
A partir de hoy, aprendo a amar y agradecer.


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