Lo importante es no querer ser el rey de la selva.
Eso, dejémoslo para el amigo León.
¿No me alcanza con que la vida te de la vida?
Que desgracia sería ser el mejor y perderse de ciertas simplezas.
Quedaría el aprendizaje en las calles del olvido.
La verdad se escondería con prisa al verme pasar
y hasta quizás, se rían de mi del otro lado.
Que desgracia querer ser más de lo que soy.
Que alegría cuando paso y me quedo por un rato en los pasillos del amor.


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